Tantos momentos que pasan y pasan, tiempos que se van alejando con el transcurso de lo días. Y cada vez que estos pasan nunca nos ponemos a pensar en qué es la vida que dejamos atrás o en cómo la fuimos viviendo hasta hoy.
Habitualmente caminamos hacia atrás cuando en realidad deberíamos hacerlo para adelante, de frente al sol, guiándonos con la mano de Dios, y lo que él quiere para nuestra vida. Sólo que cuando vemos lo que él quiere para nosotros, le damos la espalda, y no aceptamos su voluntad, porque la vemos difícil, porque así nos la pintamos nosotros mismos ajustandola a nuestras propias limitaciones, para hacer todo mas fácil.Todos tenemos un tiempo, y en ese tiempo somos nosotros quienes decidimos a quién se lo quieres entregar y cómo. Por lo pronto, yo se a quién se lo entrego y podré tener flaquesas e inestabilidades pero dudas jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario